El Uni-verso

Urus

EL UNIVERSO NOS repite las mismas pautas para que de la percepción de lo cotidiano y mundano podamos comprender tanto lo cósmico como lo diminuto. De ahí que una flor nos pueda estar comunicando más sobre el planeta en el que vivimos que la teoría tectónica de placas. O que la observación de una mariposa rompiendo la crisálida nos transmita más información sobre el futuro inmediato que la teoría de la singularidad tecnológica. O que una pareja haciendo el amor nos cuente más sobre el cosmos que la teoría de super-cuerdas.

A aquellos que creen que la materia es algo inerte y la consciencia el resultado de simples reacciones bioquímicas del cerebro, el Universo se les proyecta cómo un mero cúmulo de coincidencias. Ellos dirán que constituyen casualidades, por ser hechos que todo y parecer estar relacionados, son inconexos. Su percepción limitada de la realidad les impide apreciar esas relaciones, llevándoles a pensar que las piedras, los planetas, las galaxias y el Universo en su conjunto no son más que un agregado de fuerza, masa y aceleración.

Será cuando nos percatemos de que nada existe inerte y sin vida, que todas esas coincidencias dejarán de ser meras casualidades para transmutarse en una red de relaciones utilizadas por la vida para transmitirnos su magia. Será entonces que nos demos cuenta de cómo aquello que llamamos corazón no es un simple músculo en nuestro pecho, sino el pulso del Universo que late desde nuestro interior.

También nos daremos cuenta de cómo aquello que llamamos espacio no es el vacío sino la expresión más sutil de materia. De cómo la materia no es algo inerte, sino energía solidificada dotada de vida. De cómo la energía no es tan solo fuerza, sino que es una oscilación dotada de inteligencia. Y de cómo toda esa inteligencia es la manifestación de una consciencia que existe más allá de la materia, de la energía y del movimiento; es un armónico de la frecuencia fundamental del universo, de todas la de ciclo más largo, aquella que todo lo comprende y de la que emanó la Creación.

No daremos cuenta de todo ello y mucho más. Nos daremos cuenta de que Todo lo que vemos, así como lo mucho que escapa a nuestra vista, es la melodía de aquel único verso en el que no se da un solo hecho aislado, ni dos actos cualesquiera, que no estén vinculados, pues todos son armónicos de esa frecuencia fundamental. Será entonces que nos demos cuenta de porqué nuestros sabios de la antigüedad llamaron a ese único verso, el Uni-verso.

Por ejemplo, la proporción entre las masas de un protón y un electrón es similar a la que mantienen el Sol con Júpiter. Así, el protón posee dos mil veces más masa que un electrón, y el Sol mil veces más masa que Júpiter.[1]

Pero más sorprendente aun es que el producto entre esas cuatro masas (Sol, Júpiter, protón y electrón) de 5,75 kg, una cifra muy humana, si tenemos en cuenta que se corresponde al peso medio de un bebé de dos meses de vida. ¿Coincidencias?

NASA

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###Proton y el Sol

Mientras nosotros los humanos necesitamos nueve meses de gestación, se calcula que nuestro sistema solar requirió de un total de cien millones de años. Tal vez pueda parecer una cantidad extrema, sin embargo tan sólo representa el uno por ciento de los diez mil millones de años de esperanza de vida que se le dan. Y no por causalidad, nueve meses también es el uno por ciento de los 75 años de esperanza de vida media de un ser humano. Vemos pues cómo las relaciones no solo se dan entre sus masas, sino también cuando comparamos su periodo de concepción con sus ciclos de vida. ¿Coincidencias?

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El Sol y la Luna vistos desde la Tierra poseen el mismo tamaño, pues todo y ser el Sol 400 veces mas grande, también está 400 veces más lejos. Ello hace posible que durante un eclipse solar, la Luna cubra perfectamente la circunferencia del Sol ¿Coincidencias?

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Visto desde la Tierra, el ecuador solar completa una vuelta aproximadamente cada 28 días, los mismos que tarda la Luna en orbital alrededor de nosotros. ¿Coincidencias?

Las distancias medias de las órbitas planetarias sigue una serie armónica definida por la ley de las octavas, llamada Ley de Bodes en honor a Johann E. Bode. Así, si a la distancia media de cada planeta respecto al Sol, le restamos la distancia media entre el Sol y Mercurio, obtenemos una serie en la que cada sucesivo planeta está ubicado a una distancia aproximadamente el doble que el anterior. ¿Coincidencias?

Tabla Ley de Bodes

Tabla Ley de Bodes

La precesión de los equinoccios hace referencia al tiempo que tarda el sistema solar, como burbuja de espacio-tiempo, en completar una vuelta. Dicho ciclo dura aproximadamente 26 mil años, los mismos que tarda la luz en alcanzarnos desde el centro de nuestra galaxia. ¿Coincidencias?

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El sistema nervioso de una hormiga posee 250 mil neuronas, el de un ratón 75 millones, el de un elefante 23 mil millones, y el de un ser humano 85 mil millones. Se estima que nuestra galaxia posee 200 mil millones de estrellas, casi tres veces más estrellas que neuronas un ser humano.[2] ¿Coincidencias o una muestra de nuestro potencial a alcanzar?

Las coincidencias sólo existe para aquellos que no supieron apreciar cómo en el Universo no hay acto, ni movimiento, ni expresión de la creación, que de una forma u otra no esté relacionada con todas las demás.


  1. Masa de un electrón: 9,11 x 10-31 Kg. Masa d’un protón: 1,6726 x 10-27 Kg. Masa del Sol: 1,9891 x 1030 Kg. Masa de Júpiter: 1,899×1027 Kg
  2.  <li id="fn:fn2">Fuente http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_animals_by_number_of_neurons.
     <a class="footnote-return" href="#fnref:fn2">↑</a></li>
    

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