El Nierika como huella y como guía

Jordi Pujol

Un nierika es a un tiempo la huella, el zapato y el camino; un hilo de Ariadna[1] y al tiempo mucho más que un complejo entramado de redes: el mágico espejo que nos permite contemplar la faz de los poderes que nos rigen, el rostro de los antepasados y, además, el propio rostro. Es la raja entre los mundos por la cual deviene posible constatar la conexión esencial de todo cuanto existe. El solo hecho de pintar un nierika constituye en una iniciación, en la cual el aprendiz puede confrontar los míticos secretos de la creación, comunicarse con los dioses o manifestar los poderes de las esferas cósmicas.

Mosaico de Santos Mataaopohua de la Torre Santigo. Fotografía y texto de Laura R.Ribeiro.

Mosaico de Santos Mataaopohua de la Torre Santigo. Fotografía y texto de Laura R.Ribeiro.

Esta pieza contemporánea de arte wixarika (huichol) relata, a través de núcleos que se interconectan, el misterio de los Tres Espíritus Sagrados: Takutsi (Nuestra Abuela); Tatewari (Nuestro Abuelo Fuego) y Tatutsi (Nuestro Abuelo Cola de Venado) que forman parte de la cosmovisión de la cultura Wixarika.Museo Zacatecano, en Zacatecas, México. Licencia Creative Commons.” %}}

Empero, el testimonio que refleja el nierika no es exclusivo de Mesoamerica, por lo que sido profusamente documentado alrededor del mundo entre los pueblos de índole chamánica, primero, y en las tradiciones del éxtasis de todas las religiones, después. Por ello, podemos ver alrededor del mundo valiosísimos objetos, tanto útiles como artísticos, de temas y colores muy similares.

Lo que llama poderosamente la atención en cualquier nierika son los vivos colores que lo impregnan. Diríase que el artista intenta plasmar una luz de otro tipo: la que impregna sus visiones y sus realizaciones. Este testimonio visionario incluye un calidoscopio con múltiples figuras geométricas, animales y símbolos; cada uno de los cuales puede dar lugar a una larga serie de nierikate, y de hecho a veces lo hace, porque lo inefable marca a quién lo experimenta para siempre.

El valor de los nierikate (plural de nierika) radica en que constituyen una de las pocas expresiones chamánicas vigentes en la actualidad, ya que los huicholes es uno de los grupos indígenas que siguen luchando por conservar sus tradiciones. Al mismo tiempo, merecen el mayor de los respetos por su intento de seguir buscando nuevas formas que perpetúen un arte que es al tiempo expresión de sus mitos y de sus creencias y ―no lo olvidemos― también un modelo vivo para alcanzar la trascendencia en vida.

Este conjunto de artesanías podemos cotemplarlas y gozarlas en la ciudad de México directamente con los artistas huicholes, quienes ofrecen sus obras en la Ciudadela y en el centro de Coyoacán. Como tambiéne en otros lugares de México entre los que se hallan Puerto Vallarta, Guadalajara y la antigua ciudad minera de Real de Catorce, en San Luis Potosí, meca donde cada año se reúnen miles de huicholes para realizar su peregrinación sagrada a Wirikuta en busca del abuelo peyote.

Peyotitos cerca de Wirikuta. Autor: Kauderwelsch. Licencia Creative Commons.

Peyotitos cerca de Wirikuta. Autor: Kauderwelsch. Licencia Creative Commons.

Wirikuta está plagada de múltiples centros ceremoniales, muchos de los cuales pasarían inadvertidos a un no conocedor. Tales centros conforman una reserva de incalculable riqueza natural, cultural y espiritual, con cientos de lugares diferentes en los que confluyen energías de diferente tipo vinculadas con la exploración, la curación y el contacto con la trascendencia, muy difíciles de describir sino se experimentan.

La peregrinación a Wirikuta está sin embargo en peligro debido al aumento del turismo masivo y a los actuales intereses económicos y políticos (que son hoy en México más avasalladores que nunca), y que propician la urbanización, la destrucción de caminos y fuentes naturales, y la construcción de vallas en amplias zonas.

Imagen de @yerecua. Licencia de Copyright

Imagen de @yerecua. Licencia de Copyright

Mal trato a un camino ritual que, no lo olvidemos, es mucho más que el Camino de Santiago, que la afluencia hacia Roma u otros destinos de peregrinación tradicionales, ya que constituye per sé un culto a los antepasados, la naturaleza y los poderes de la tierra; conceptos todos poco enraizados en el mundo occidental, y conocidos actualmente solo por un reducido grupo de personas.

Salvemos Wirikuta. Imagen de Luna Baudelaire. Licencia de Copyright

Salvemos Wirikuta. Imagen de Luna Baudelaire. Licencia de Copyright

El caso es que se han dado multitud de obras artísticas similares al nierika en todas y cada una de las vías místicas de las que tenemos noticia. Ya sea que pensemos en los coloridos motivos de las catedrales góticas, en las alfombras súfies elaboradas por varias generaciones con un esmero sin parangón, en las complejas representaciones taoístas o budistas, o incluso en los efímeros mandalas de arena tibetanos, la impresión de sacralidad es análoga.

Miremos donde miremos, hallaremos la incrustación de la luz, ya no solamente en ropajes y telas, sino también en la arquitectura, costumbres, bailes y ritos de un nutrido grupo de culturas alrrededor del mundo las cuales, áun estando alejadas las unas de las otras, parecen responder a experiencias extáticas similares.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

Para no alargarnos mucho señalaremos también a las obras producidas por un homogéneo anillo de artistas alrrededor del mundo que arranca en la profusa variedad de California, México y Guatemala, y continúa por culturas que aún hoy habitan la cuenca del Amazonas; a los hawaianos, a los khmer de Indonesia, las numerosas tribus africanas, siguiendo por Arabia hasta llegar a Oriente Medio, Mongolia, Siberia… y dá la vuelta al globo llega otra vez a California pasando por Alaska.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

Lo que muchos de estos pueblos tienen en común la amenaza del despiadado modo de vida de una civilización como la moderna; que pone hincapié en la cantidad en perjuicio de la calidad, en la codicia en lugar de la dstribución de recursos, y en un sometimiento del hombre por el hombre, de luciférica actitud, que intenta que los automatismo y la publicidad en serie prevalezcan sobre las obras individuales y la conciencia.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

Por ello, vaya nuestra humilde contribución a todos los guardianes de la Tradición, se hallen donde se hallen, ya que al conocimiento de todo tipo que se ha transmitido a través de los linajes, tanto parentales como de membrecía, se añaden las experiencias en estados no-ordinarios de conciencia.. Todo lo cual lo hallamos en profusión en tierras huicholas, paradigma de lo que es un modo de vida enraizado en y calco perfecto de, la organización del Cosmos.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

Los nierikate, las danzas y la música huicholes no son sino diferentes medios por los cuales alcanzar la trascendencia ya que, como dijera el jefe Ochwiä Biano, perteneciente a los indios tao de Nuevo México a preguntas de un insigne europeo, Carl Jung, quién posteriormente dejaría su propio legado artístico de experiencias y sueños en su “Libro Rojo”- “el hombre de conocimiento es el que mantiene al Sol en su rumbo”.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

*Nierika* Huichol. Autor desconocido. Fotografía de Lucy Nieto. Licencia Creative Commons.

No podríamos terminar este escrito introductorio sin mencionar al venado, presente en multitud de nierikate, cuyo amplio simbolismo es clave para comprender el pasaje a otros estados de conciencia. El venado azul como intermediario entre hombre y la divinidad, contiene un significado análogo al Cristo cristiano, “cordero que quita los pecados del Mundo”.

Representación de venado en un Nierika Huichol. Imagen del metro de París.

Representación de venado en un Nierika Huichol. Imagen del metro de París.

El venado representa a a un tiempo la caza, un alimento eucarístico (el peyote) y determinado estado iluminitativo. Abundan además diversas representaciones icónicas paralelas como el pavo real (en el Islam), el dragón de fuego o el ave fenix (en gran parte de Oriente); el cóndor o el águila en el nuevo mundo, y otros animales psicopompos, como el mismo ciervo en las tradiciones populares europeas, por ejemplo.

Concretando, la razón de este artículo radica en la defensa de la sagrada tierra de Wirikuta, esencial en la peregrinación para la búsqueda del venado mágico, y por ende también en defensa del derecho de cualquier persona que quiera emprender este camino hacia el autoconocimiento, el conocimiento de sus ancestros y las diferentes vías hacia el éxtasis, no necesariamente con la ayuda de alcaloides, pero siguiendo la senda que millones de seres han emprendidos antes que nosotros a lo largo de miles de años.

Notas a pié


  1. El Hilo de Ariadna, llamada así por la leyenda de Ariadna, es el término utilizado para describir la resolución de un problema que puede proceder de varias maneras obvias a través de una aplicación exhaustiva de la lógica por todos los medios disponibles. Es el método único que permite seguir adelante por trazas de pistas o asimilar gradual y después una serie de verdades que se encuentran en un evento inesperado, se ordena la búsqueda, hasta que se alcanza un punto de vista final deseado. Este proceso puede tardar un método de registro mental, un físico marcado o incluso un debate filosófico. Fuente: Wikipedia