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Anatomía del Cambio
30 Abril, 2018
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Armonizando Virtudes y Defectos

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Este artículo explica la relación entre dualidad, complementariedad y oposición.
Con el aprenderás sobre:

  • La dualidad que existe entre virtud y defecto.
  • La fórmula que nos permite armonizar esta dualidad.

 

La Dualidad Entre Virtud y Defecto

LOS VALORES CONSTITUYEN ESA combinación de virtudes que la sociedad considera superior a otras. Representan cualidades que, en el mejor de los casos, una sociedad tratará de difundir y que, en el peor de los casos, tratará de imponer a otros.

Virtud y defecto son las dos caras de la misma moneda, juntas forman una dualidad. Lo que para algunos es una virtud, otros lo perciben como un defecto, y lo que es una virtud en una situación, puede ser un defecto en otra. Por ejemplo, ser tranquilo es una virtud, pero alcanzar tranquilidad interior puede hacernos fríos y poco compasivos. Ser empático también es una virtud, pero la empatía a veces se consigue siendo sentimental e hiperemocional. Por lo tanto, tranquilidad y frialdad se mantienen como los dos lados en una dualidad, como lo hacen la sensibilidad y el sentimentalismo.

 

¿Cómo expresar una virtud sin manifestar su sombra: el defecto?

En una dualidad, cuando suprimimos la sombra, esta crece y, finalmente, llega a dominarnos. Una manera común de suprimir nuestra sombra es afirmando poseer solamente el aspecto positivo, proyectando nuestra oscuridad sobre el “otro”.  Cuando hacemos eso, el ‘otro’ se vuelve malo y debemos luchar.

 

¿Cómo armonizamos una dualidad?

El primer paso es reconocer que en la dualidad es imposible separar un aspecto del otro. Los dos conceptos se comportan como polos opuestos de un imán, incluso si separamos el imán en dos, cada una de las partes continuará expresando sus polos negativos y positivos, por lo que no nos podemos quedar con sólo uno de los dos. El escritor cheyene Hyemeyohsts Storm  expresa esto con extrema lucidez cuando escribe:

Esta gente (occidentales) han sido enseñados por las Cuerdas Negras (el clero) que el bien y el mal existían como cosas separadas. Hablamos con ellos sobre esta filosofía y descubrimos su confusión. Tenían estas dos cosas separadas. Pero no están separadas. Estas cosas se encuentran en el mismo Árbol Bifurcado. Si una mitad trata de separarse de la otra mitad, el árbol se quedará lisiado o morirá. Estas personas que descubrimos intentaban dividir este Árbol con su ley. Pero no puedes dividir este Árbol con ley.  En vez de tomar este Camino desértico, debemos juntar las paradojas de nuestra Naturaleza Gemela con las cosas de Un Universo. (Seven Arrows, 1975 Ballantine Books. New York U.S.A. pg 125)

En lugar de tomar este enfoque bastante desértico, lo mejor que se puede hacer cuando te enfrentas a una dualidad es armonizarla, persuadiéndola para que siempre muestre su lado amistoso. Es como la Luna que siempre nos muestra la misma cara. Sin embargo, eso no quiere decir que su cara oculta haya desaparecido.

 

 Por Dylan Odonnell. Dominio Público.

 

La Luna siempre nos muestra la misma cara debido a un fenómeno llamado “Acoplamiento de marea”. Este ‘acoplamiento’ ocurre cuando un cuerpo celestial pierde su propia rotación, debido a la atracción de un cuerpo celeste más pesado. El lado del cuerpo más pequeño que lleva la masa mayor terminará entonces apuntando continuamente hacia el más grande del cual gira alrededor. Es un poco como atar un peso a una rueda giratoria: en un primer momento la rueda girará, pero una vez que pierda inercia se asentará con el peso mirando hacia la Tierra.

Lo mismo se puede hacer con dualidades: podemos armonizarlas de tal manera que siempre nos mostrarán su lado afable. Pero para que esto ocurra, tenemos que encontrar un valor complementario de la virtud, la cual deseamos ‘acoplar de marea’ o, como me gusta llamarle, anclar. De esta manera, así como la Luna pierde su inercia y se acopla en su cuerpo celeste complementario (la Tierra), podemos hacer que nuestros defectos pierdan su inercia acoplando  sus virtudes equivalentes en sus complementos.

¿Cómo encontramos el valor complementario de una determinada virtud? Hay una fórmula muy específica que nos dice:

El complemento es el opuesto de la sombra.

En el caso de las virtudes, la fórmula nos muestra cómo lo que complementa una virtud determinada es lo opuesto al defecto asociado con esa virtud. Por ejemplo, si la sombra de la tranquilidad/serenidad es la frialdad,  su complemento será el opuesto a frialdad, o sea, la calidez, sensibilidad y empatía.

 

 

Si la sombra de la cautela/precaución es el miedo, y lo contrario del miedo es el coraje/valentía, entonces la valentía /coraje complementa a la precaución/cautela, impidiendo que ambas virtudes expresen su sombra.

 

 

Si el opuesto de optimismo es el pesimismo, y la expresión armoniosa del pesimismo es el realismo, entonces ser realista es el estado complementario a ser optimista.

 

 

¿Por qué lo opuesto de un defecto nos permite evitar el defecto?

Nos permite evitarlo porque lo contrario es, por definición, la negación de algo, haciendo imposible expresar simultáneamente los dos opuestos. Por ejemplo, podemos ser tranquilos y fríos al mismo tiempo, porque de eso depende un punto de vista (forman una dualidad), pero no podemos ser simultáneamente fríos y empáticos, o calmados y sentimentales. Lo que los opuestos pueden hacer es alternar, y esto de hecho es lo que sucede. Esta es la forma en que expresan el equilibrio, a través de la alternancia, por turnos, uno tras otro.

Como resultado, la unión de una virtud con su complemento nos permite ambas virtudes, simplemente porque cada complemento, como opuesto al defecto, nos impide expresar este defecto. Al igual que la Luna, que siempre nos muestra la misma cara, habremos logrado armonizar la dualidad, saltando así a la siguiente etapa de la evolución. La evolución no es más que el proceso de superación de la dualidad combinando la expresión armoniosa de algo con su virtud complementaria.

En nuestro estado actual de evolución como seres humanos, este proceso nos permitirá trascender al quinto nivel, el de la mente “racional”, para alcanzar el sexto nivel que está conectado a la mente intuitiva. En yoga, a la mente racional se le llama manas o mente media, mientras que a la mente intuitiva se le llama buddhi o mente superior.  Así, podemos trascender la condición humana y ascender a la siguiente etapa, que llamo angelical.

Nuestra condición actual ya está descrita en la palabra “humano”: En muchas tradiciones, “Hu” es el nombre antiguo para Dios. Por ejemplo, en el Antiguo Egipto, Hu era el Dios omnipresente de los Dioses expresado como la Palabra o la expresión divina 1 mientras que entre los druidas él era el poderoso y omnipresente Dios-Sol 2. Mientras ‘hombre’ viene de manas, la palabra Sánscrita para la mente racional o pensante. Ya que tanto el sánscrito como muchos idiomas europeos comparten una ascendencia indoeuropea común, la palabra manas dio lugar a mentis (latín) y de allí a “mente” (inglés), mente (italiano, español y portugués), ment (catalán), etc. Esta similitud es incluso más evidente en el adjetivo español humanas (humano en plural y femenino).

A la técnica que nos puede ayudar en este proceso de evolución le llamo “El arte de Encontrarse”. Es un método de encontrarnos con nuestro HU (el Ser), que permanece escondido bajo el velo del MANAS (la mente intermedia). El primer paso hacia este redescubrimiento del Ser es trascender la mente intermedia y empezar a pensar desde la mente intuitiva (también llamada Buddhi, la mente superior o el Corazón). La técnica se describe en un libro del mismo título, que puedes comenzar a leer haciendo clic aquí.

Cuando las virtudes complementarias se unen

LOS EJEMPLOS ANTERIORES SUGIEREN que si somos capaces de armonizar la dualidad entre empatía (virtud) y sentimentalismo (defecto), anclando la empatía en tranquilidad (virtud complementaria), seremos capaces de expresar una “empatía serena”, también conocida como compasión.  Por lo tanto, la compasión es una expresión más elevada de empatía, una empatía sin sentimentalismo. Es una expresión de empatía a nivel del Corazón o mente intuitiva.

Por otro lado, al trascender la dualidad entre tranquilidad (virtud) y frialdad (defecto), cerrando la tranquilidad a la empatía (virtud complementaria), estamos expresando una forma empática de tranquilidad, también conocida como compostura. Entonces, la ecuanimidad es la expresión más elevada de la tranquilidad: una tranquilidad sin frialdad, una que también viene directamente del Corazón.

Esto nos permite integrar dos virtudes pertenecientes a esa sexta etapa de evolución que  llamo de “angelical”.  Nos permite ser compasivos y ecuánimes, dos virtudes complementarias que el budismo considera, junto con la benevolencia y el gozo solidario, como la más noble de todas las cualidades humanas,

En El Arte de Encontrarse, estas cualidades se atribuyen a la integración armoniosa del elemento Agua. En una inspiradora serie de dibujos animados llamada “Avatar, el último Airbender” el dominio sobre el elemento Agua se llama Agua Inclinada. Esos dibujos hacen una muy buena introducción a la idea. Sin embargo, la verdadera “inclinación” de un elemento no es física, sino que tiene lugar a un nivel mucho más profundo.  La inclinación es el resultado de una integración armoniosa de ese elemento a un nivel emocional y mental.

 

 

Hay tres elementos más para inclinar (Tierra, Fuego y Aire), más un quinto elemento, una Quintessencia, que sólo puede armonizarse después de que los otros cuatro hayan sido puestos en equilibrio.  En la serie, sólo el avatar tiene dominio sobre los cuatro elementos, pero todos somos  avatares potenciales. Todos podemos ganar este dominio para abrir la puerta del quinto elemento al que llamo Éter y que incluye la manifestación armoniosa de los otros cuatro.  Los dos valores complementarios armoniosos de esta Quintessencia son el “amor” y el “desapego”.

El amor también tiene su sombra: “apego” y un opuesto.  Mucha gente cree que el odio es lo contrario del amor, lo que sólo muestra el nivel de confusión que estamos tratando. Lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia. Puedes realizar este experimento por ti mismo. Coge tres plantas vivas. Dales amor a una, odio a otra y a la tercera indiferencia. La que odias no crecerá tan bonita como la que amas, pero seguirá creciendo porque incluso el odio es una forma de atención, creando así un intercambio de energía. Es como un músico aficionado tocando una melodía dedicada a ti. Quizás la música esté fuera de consonancia pero la están tocando para ti.

Solamente la indiferencia niega todos los intercambios de energía. Por eso es más fácil transmutar el odio en amor que hacer que alguien que te ignore, te ame o te odie.

 

 

Con amor como la expresión armoniosa del apego y la indiferencia como su opuesto, para encontrar el valor complementario del amor, buscamos o el lado positivo de la indiferencia o lo contrario del apego. El concepto que se ajusta a ambas definiciones es el desapego.

Es la complementariedad entre amor y desapego que nos impide caer en apego o indiferencia (sus respectivas sombras), ya que donde hay desapego, no puede haber apego, y donde hay amor no puede haber indiferencia. Es sólo cuando esta quinta esencia finalmente se ha puesto en equilibrio que podemos establecernos en el Corazón o la mente superior.

 

 

La siguiente fase de la evolución, que nos permite la transición desde el Corazón al Ser, solo puede ser comprendida una vez que se llega a ella, y ya que yo mismo no he alcanzado aún esta fase, no hay mucho más que pueda decir. Lo que puedo demostrarte es cómo los tres valores fundamentales de nuestra sociedad occidental contemporánea nos encierran en una mente intermedia (quinto nivel) sin ofrecernos una oportunidad de evolucionar a la siguiente capa del alma: la mente intuitiva (sexto nivel). Lo haré en mi próximo artículo.

Footnotes:

  1.  Hart George, A Dictionary of Egyptian Gods and Goddesses, Routledge and Kegan Paul, London, 1986
  2.  Hall Manly P., The Secret Teachings of All Ages, The Philosophical Research Society, Inc. Los Angeles, 1977
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Este artículo también está disponible en: Inglés

Marc Torra
Marc_amb_dues_papallones

Marc procede de la comunidad de Urus (que en lengua indoeuropea significa “lugar del que emana el agua”) ubicada en los Pirineos, tierra de cátaros. Una vez licenciado, se fue al extranjero. Ello sucedía en 1995 y desde entonces ha vivido y trabajado un poco en cada continente.

A medida que vivía en otros países, Marc empezó a relacionarse con culturas y formas de pensar distintas, especialmente con aquéllos a los que él llama «gente de tierra». De ellos aprendió una forma diferente de razonar y también descubrió que el futuro del planeta depende de nuestra habilidad para aprender lo que tales culturas pueden aportar.

Como autor, escribe sobre espiritualidad y nuevas tendencias, géneros que cultiva y entremezcla haciendo uso de la narrativa y del ensayo. Diplomado por la tradición Satyananda Yoga, intenta comprender y experimentar por sí mismo, para así crear puentes de unión entre las distintas culturas, las distintas tradiciones espirituales del Mundo, así como un puente hacia el futuro.