Share on Pinterest
Los cuatro senderos hacia el Ser
7 Abril, 2017
Armonizando Virtudes y Defectos
7 Julio, 2018
Mostrar todos

Anatomía del Cambio

Share on Pinterest
More share buttons

El presente artículo comienza describiendo cinco niveles para lograr el cambio. A continuación, plantea la necesidad de que la humanidad adopte un conjunto común de leyes de pensamiento para alcanzar el equilibrio con nosotros mismos, con la naturaleza y entre las sociedades. Dichas leyes constituyen un conjunto de principios centrados en las relaciones entre los seres, las cosas y las ideas, en lugar de tratar de percibir su esencia. Se parte de la premisa de que es la conexión de una cosa con otra lo que define su esencia, sin que esta pueda llegar a expresarse cuando algo es analizado de forma aislada e inconexa del resto.

Los Cinco Niveles del Cambio

El cambio en una sociedad y, en última instancia, el cambio en la sociedad humana en su conjunto, puede inducirse a cinco niveles:

Un sistema es «un grupo de elementos que interactúan regularmente o que, siendo interdependientes, forman un todo unificado». Una estructura es «la disposición y las relaciones entre las partes o elementos de algo complejo». Desde la partícula subatómica hasta el universo y más allá de este todo se organiza en sistemas y forma estructuras.

Los seres humanos no somos una excepción. Formamos sistemas como familias, grupos y sociedades para satisfacer nuestras necesidades y propiciar nuestro desarrollo. Los sistemas económicos garantizan las necesidades materiales de las sociedades, con estructuras tales como, las corporaciones y las organizaciones sin ánimo de lucro. Los sistemas políticos definen como se toman las decisiones. Mientras que los sistemas espirituales nutren nuestra búsqueda de trascendencia.

Nuestra capacidad de construir sistemas y estructuras está limitada solo por el conocimiento disponible y el nivel de comprensión alcanzado. Por lo tanto, sin aplicar nuevo conocimiento, un grupo está destinado a concebir los mismos viejos sistemas, construir las mismas estructuras e interpretarlas de la misma manera. De ahí que la concepción de nuevas formas de organizarnos tanto a nosotros mismos como nuestro entorno requiera la expansión del conocimiento y un mayor grado de comprensión.

Nivel 2. Conocimiento y Comprensión

Llamamos conocimiento a aquellas creencias que podemos justificar, en oposición a la opinión, y que por lo tanto consideramos como verdaderas. Depende de una sociedad o de un grupo decidir qué constituye como verdadero conocimiento. Para ayudar en el proceso, se usa un modelo o patrón, de forma que aquellas creencias que mejor se alinean con el modelo establecido son más fácilmente aceptadas como conocimiento. A los modelos resultantes los llamamos paradigmas. Esto significa que, sin cambiar los paradigmas, las creencias que se aceptarán como conocimiento seguirán siendo esencialmente las mismas.

Nivel 3. Paradigmas y Cosmovisiones

Existen varias definiciones de paradigma, siendo la más popular aquella que lo percibe como« conjunto de creencias y acuerdos compartidos entre los científicos sobre cómo deben entenderse y abordarse los problemas» 1. Un ejemplo de paradigma científico es el positivismo, el cual cree en la existencia de una realidad objetiva y enfatiza la observación y la razón como medios para alcanzar su comprensión. Otro paradigma científico sería el constructivismo, el cual pone el énfasis en las interpretaciones subjetivas de esa “realidad”, sin pretender que haya una forma correcta de percibirla que sea común a todos nosotros.

Una cosmovisión constituye la perspectiva general desde la cual se percibe e interpreta el mundo, la cual resulta de un conjunto de creencias y valores adoptados por un individuo o grupo. Por ejemplo, la cosmovisión antropocéntrica de Occidente se basa en la división entre los humanos, ubicados en el centro y la Naturaleza, la cual es relegada a un segundo plano, ocupando la posición periférica. Según ésta, la naturaleza está ahí para satisfacer nuestras necesidades. En contraste con tal visión, la cosmovisión indígena se basa en un conjunto completamente diferente de valores y creencias, una en la que los humanos son parte de la Naturaleza en vez de separados de ella y en el que se le da el mismo valor a cualquiera de sus expresiones, ya sean tangibles o intangibles, humanas o no.

De estas dos definiciones se puede inferir que, sin cambiar los valores y las creencias, vamos a mirar el mundo (cosmovisión) de la misma forma, y concebir modelos (paradigmas) semejantes. Allí encontramos el cuarto nivel, en el cual el cambio es posible.

Nivel 4. Valores y Creencias

Los valores son juicios de lo que consideramos importante en la vida. Las creencias son aquellas ideas cuya existencia aceptamos como verdadera.

El artículo Actuales Desequilibrios argumenta que la sociedad occidental actual se basa en los siguientes tres valores predominantes:

  • la competitividad,
  • la formalidad y
  • la racionalidad.

Los tres constituyen atributos típicamente masculinos.

Existe otro valor, el cual está asociado al sistema económico dominante. Es el valor del dinero, esto es, la mercantilización de todo, dándole un valor que siempre está expresado en términos monetarios. Dicha tendencia se discute en el artículo Un Número de Hombre

Con respecto a las creencias, este artículo considera que los paradigmas y visiones del mundo occidentales se basan principalmente en las siguientes diez creencias:

  1. El tiempo como lineal; que crea la ilusión del progreso constante.
  2. El espacio como externo, discontinuo y sin sustancia (como vacío); lo que lleva a la percepción de un entorno separado de nosotros y a la ilusión de objetividad.
  3. La realidad como abstracción; lo cual nos conduce a categorizarlo y esquematizarlo todo, para reducirlo a modelos no solo desligados de la realidad sino también confundidos con la “realidad”.
  4. La intangibilidad como ilusoria; alimentando así la percepción de lo tangible como la única sustancia real.
  5. Los efectos como lineales, mecánicos y cuantificables; dando la impresión de que actuando sobre las partes del mecanismo podemos manipular los resultados obtenidos por el mismo, y conociendo las entradas con las que alimentamos ese mismo mecanismo podemos cuantificar esos resultados.
  6. La unión como resultado de la homogeneidad; creando la impresión de que la heterogeneidad es una fuente de conflicto.
  7. La dualidad percibida como una idea absoluta más que como una idea relativa; lo cual nos conduce a la negación de la sombra, al pensar que lo “bueno” es independiente de lo “malo”.
  8. La naturaleza como jerárquica; produciendo una cosmovisión antropocéntrica que percibe la evolución como lineal y ascendente, desde lo simple a lo complejo, en la que todo menos los seres humanos están privados de la conciencia.
  9. La evolución como competencia; justificando el conflicto como algo necesario y la supervivencia de los más aptos como algo natural.
  10. La maximización como deseable; rompiendo el equilibrio natural de las cosas al no darse cuenta de que la naturaleza no maximiza, sino que optimiza.

Sin cambiar esos tres valores y diez creencias, los paradigmas y cosmovisiones del mundo occidental permanecerán invariables. Sin embargo, es posible acceder a un grado más profundo de cambio, para considerar que esos valores y creencias se sustentan sobre un conjunto de leyes del pensamiento y que, sin cambiar esas leyes, los valores y creencias permanecerán en su mayoría inalterados.

Nivel 5. Leyes de Pensamiento

El concepto tiene diferentes significados según el autor 2. Russell considera que lo más importante “no es el hecho de que pensemos de acuerdo con estas leyes, sino el hecho de que las cosas se comportan de acuerdo con ellas; en otras palabras, el hecho de que cuando pensamos de acuerdo con ellas, pensamos de verdad” 3.

En consecuencia, definen el único nivel de los cinco que no es una construcción humana, sino un conjunto de principios naturales. Podrían describirse como reglas axiomáticas de la ontología formal. Es decir, un conjunto de proposiciones evidentes o fácilmente demostrables; aplicable a todo; que puede ayudarnos a razonar y comprender la naturaleza de la “realidad” y las relaciones que define.

Podríamos definirlas como punto de intersección entre la lógica y la ontología; o dicho de otra forma, aquello que es común a ambas. Desde el lado de la lógica, las leyes de pensamiento se constituyen como “un conjunto de leyes que nos permiten deducir la veracidad o falsedad de distintas proposiciones” siendo la lógica aquella “ciencia que expone las leyes, modos y formas de las proposiciones en relación con su verdad o falsedad”4. Desde su lado ontológico, las podríamos definir como “reglas axiomáticas de la ontología formal” siendo la ontología aquel “conjunto de conceptos en un área temática concreta que muestra las propiedades y relaciones entre ellos”5.

Las filosofías que en Occidente han sido más influyentes en la definición de ese conjunto de leyes de pensamiento son:

  1. La antigua Grecia, especialmente las obras de Platón y Aristóteles,
  2. La tradición judeocristiana.

Las tres leyes tradicionales del pensamiento occidental comenzaron con Platón, fueron desarrolladas por Aristóteles y refinadas por los escolásticos de la Edad Media 6. Russell 7 las define como:

  1. Ley de la identidad: “Lo que sea, es”.
  2. Ley de la contradicción: “Nada puede ser y no ser a la vez”.
  3. Ley de la mitad excluida: “Todo debe ser o no ser”.

La ley de la identidad nos dice que las cosas están compuestas por un conjunto único de cualidades o características, llamado “esencia” por los antiguos griegos. Como puede observarse, las tres leyes anteriores se refieren a las propiedades de las cosas (también conocido como su esencia) en lugar de las relaciones que definen con otras cosas. Y sin embargo, en la definición anterior de ontología, veíamos como ésta no solo debía describirnos las propiedades (esencias) de las cosas sino también sus relaciones. De ahí se deduce que el primer rasgo esencial de las ontologías dominantes en occidente es su intento de definir las cosas por su esencia, en lugar de intentar comprender cómo éstas se relacionan con el resto.

La tendencia a definir las cosas por su esencia también está presente en las doctrinas judaica, cristiana e islámica. Las tres religiones monoteístas describen a Dios como Uno, omnipresente, omnisciente y omnipotente. Como tal, Dios no puede relacionarse con ninguna otra cosa, porque nada cae fuera de Su dominio. El resultado es un Dios inefable. Según Boulding, “la generalidad se obtiene sacrificando contenido, y todo lo que podemos decir sobre prácticamente todo es casi nada”8. De ahí que no mucho pueda deducirse de un Dios que lo es todo, y todo lo que se diga necesariamente caerá bajo el dominio de la fe ciega y la creencia doctrinal.

En el pensamiento científico domina la misma idea. La ciencia habla del Universo, una palabra que etimológicamente significa: todo convirtiéndose (versus) en uno (uni). Habla de la Singularidad, de la cual todo emana, palabra que proviene del latín singularis, que significa solo.

Por ello, ya sea Dios o la Singularidad, tanto para la religión occidental como su ciencia, todo emana de un solo principio. Y ya sea el Absoluto o el Universo, todo se percibe como Uno o moviéndose hacia ese Uno.

En contraste con la filosofía helenística y la cosmovisión monoteísta, hay tradiciones que se centraron en las relaciones entre las cosas más que en su esencia. Tales tradiciones no definen un solo principio, porque El Uno no puede relacionarse con nada más que consigo mismo. Definen dos principios, creando así un dúo-verso (todo convirtiéndose en dos). El nombre que dan a esos dos principios no es relevante, por no estar su naturaleza definida por lo que son, sino por cómo se relacionan con el otro y en cómo cada relación define y busca el equilibrio. Ello lleva a que sean el tipo de relaciones formadas con el entorno, las que definan la esencia de algo y no al revés.

Para mencionar solo algunos de los nombres dados a esos dos principios, tenemos: El Yin y el Yang del taoísmo; el Shiva y Shakti del Tantrismo; la Pachamama y Pachatata de la cosmovisión andina; el Ometecuhtli y el Omecihuatl de los Aztecas; el Mundo Superior y el Mundo Inferior de muchas tradiciones chamánicas, y el Isis y Osiris del Antiguo Egipto. Como se puede observar, la mayoría de esas tradiciones provienen del este o se originan entre los pueblos indígenas.

Esta necesidad de poner énfasis en las relaciones también está comenzando a impregnar el pensamiento occidental. La ciencia occidental está desarrollando actualmente una Teoría General de Sistemas, entendida como “una disciplina científica relacionada con las explicaciones de diversos fenómenos, independientemente de su naturaleza específica, en términos de las relaciones formales entre los factores involucrados y las formas cómo se transforman bajo diferentes condiciones”9. El resultado es lo que Boulding llama “un nuevo lenguaje de la teoría; una matemática de calidad y estructura, en contraste con las matemáticas “clásicas” bien desarrolladas de cantidad y número”10.

Ello abre una puerta hacia el cambio. Sin embargo, no podemos esperar a que la ciencia conciba una Teoría General de Sistemas y que esa teoría impregne los restantes campos científicos, pues ello llevaría demasiado tiempo y el cambio lo necesitamos ya. Mucho más efectivo e inmediato es proponer unas nuevas leyes de pensamiento, con la esperanza de que éstas sean rápidamente adoptadas tanto por la comunidad científica como por la sociedad en general. Ello es justamente lo que busca “El Arte de Encontrarse” con sus cuatro relaciones fundamentales y dos relaciones derivadas.

  1. Kuhn, T. S. (1962). La estructura de las revoluciones científicas (pp. 1-222). Chicago, EE. UU .: University of Chicago Press.
  2. Audi, R (ed.) 1999, The Cambridge Dictionary of Philosophy Second, Cambridge University Press, Cambridge, UK.
  3. Russell, B 1912, The Problems of Philosophy H Fisher, G Murray, A Thomson, & W Brewster (eds), Williams and Norgate, London, UK, p.113
  4. RAE http://www.wordreference.com/es/en/frames.aspx?es=lógica
  5. Oxford Dictionary 2017b, ‘Definition of Ontology’, Oxford Dictionaries, accessed October 26, 2017b, from https://en.oxforddictionaries.com/definition/ontology
  6. Hamilton, W 1860, Lectures on Metaphysics and Logic, in Two Volumes. HL Mansel & J Veitch (eds), Gould and Lincoln, Boston, USA.
  7. Russell, B 1912, The Problems of Philosophy H Fisher, G Murray, A Thomson, & W Brewster (eds), Williams and Norgate, London, UK,  p.113
  8. Boulding, KE 1956, ‘General System Theory’, Management Science, vol. 2, pp. 1–13. p.197
  9. Masarovic, MD & Takahara, Y 1975, General Systems Theory: Mathematical Foundations, Academic Press, New York, USA., p.1
  10. Boulding, KE 1956, ‘General System Theory’, Management Science, vol. 2, pp. 1–13, p.197
Share on Pinterest
More share buttons

Este artículo también está disponible en: Inglés

Marc Torra
Marc_amb_dues_papallones

Marc procede de la comunidad de Urus (que en lengua indoeuropea significa “lugar del que emana el agua”) ubicada en los Pirineos, tierra de cátaros. Una vez licenciado, se fue al extranjero. Ello sucedía en 1995 y desde entonces ha vivido y trabajado un poco en cada continente.

A medida que vivía en otros países, Marc empezó a relacionarse con culturas y formas de pensar distintas, especialmente con aquéllos a los que él llama «gente de tierra». De ellos aprendió una forma diferente de razonar y también descubrió que el futuro del planeta depende de nuestra habilidad para aprender lo que tales culturas pueden aportar.

Como autor, escribe sobre espiritualidad y nuevas tendencias, géneros que cultiva y entremezcla haciendo uso de la narrativa y del ensayo. Diplomado por la tradición Satyananda Yoga, intenta comprender y experimentar por sí mismo, para así crear puentes de unión entre las distintas culturas, las distintas tradiciones espirituales del Mundo, así como un puente hacia el futuro.