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Ayni: ley natural de la reciprocidad
27 Septiembre, 2011
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Sanación pránica andina

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Introducción comparativa

LA MAYORÍA DE las palabras utilizadas para describir la anatomía del cuerpo energético y su interacción con el exterior provienen del sánscrito. Por poner algunos ejemplos, tenemos términos como chakra (vórtice o centro energético), nadi (canal energético), prana (energía vital), mahaprana (energía cósmica), pranayama kosha (cuerpo energético), kundalini shakti (energía latente ubicada en el chakra de la raíz), akasha (espacio-tiempo) y karma (ley de la causa-efecto). Sin embargo, la espiritualidad andina no solo dispone de conceptos similares para todas ellas, sino que además, en ciertas ocasiones, demuestra un mayor detalle descriptivo.

Así, el maestro andino llama ñawis a los chakras, palabra que literalmente significa “ojo” en quechua. Pero también habla de los chumpis, cintas energéticas que abrazan nuestro cuerpo a la altura de cada ñawi. A los canales de energía o nadis del tantrismo los llama ceques (líneas de energía), palabra que también utilizan para referirse a las líneas energéticas terrestres que unen las wakas o lugares sagrados1. Prana (energía vital) equivale al concepto de kawsay (vida).

El Bhuvarloka, palabra que en sánscrito se refiere al plano de la energía vital sutil presente en la atmósfera que envuelve el Mundo, tiene como equivalente al Kawsay Pacha (plano energético vital). Al pranayama kosha (cuerpo energético) se lo conoce como poq’po (burbuja de energía). El despertar del kundalini shakti equivaldría al concepto andino de alzar el Amaru (la energía de la anaconda sagrada). Akasha une espacio y tiempo en un solo vocablo, de la misma forma que lo hace la palabra Pacha. A la ley del karma se la conoce como ayni, la cual define la relación de reciprocidad que nos conecta con toda la Creación2.

Aparte, el sacerdote andino coincide con el practicante tántrico en el número de chakras considerados como principales (siete), en la ubicación de cinco de ellos, y en las cualidades asignadas a los mismos. Y cuando no coincide con el tantrismo, lo hace con otros, como el Teósofo C. W. Leadbeater, padre de la visión actual que Occidente tiene de los chakras. La siguiente tabla comparativa muestra las similitudes3 y las diferencias4

Las similitudes demuestran que en ambos casos nos encontramos ante la descripción anatómica del cuerpo sutil, cuya existencia  aún no ha sido corroborada científicamente, pero que seguramente pronto lo será.

Los tres senderos del sacerdocio andino5.

El paq’o andino dispone de tres senderos o rutas de iniciación:

  • PHAÑA: Camino de la derecha. Proviene de las enseñanzas de Don Benito Qoriwaman. Trata la relación entre nuestro cuerpo energético (poq’po) y la dimensión energética que nos rodea (Kawsay Pacha). Proporciona las técnicas para cuidar el poq’po, basadas en la interacción e intercambio de energía con los planos etéreo, vital y astral (Kawsay Pacha). Sus tres técnicas espirituales principales son:
    1. Saminchakuy: Consiste en producir un flujo descendente de energía sutil (sami) procedente del cosmos, que atraviese nuestro cuerpo sutil (poq’po), para limpiarlo de energía densa (hucha), la cual es entregada a la Madre Tierra (Pachamama) para que de ella se alimente.
    2. Saywachakuy: Consiste en producir un flujo ascendente de energía procedente de la Madre Tierra (Pachamama), que atraviese nuestro cuerpo energético (poq’po), para fortalecerlo.
    3. Hucha mijuy: Consiste en aprender a digerir la energía densa (hucha) utilizando el estomago espiritual (qosqo) para crear dos flujos energéticos, uno ascendente de energía sutil, otro descendente de energía densa.
  • CHAUPI: Camino del centro. Proviene de las enseñanzas de Don Andrés Espinosa. Proporciona técnicas para abrir los ñawis (ñawi kichay) y tejer los chumpis (chumpi away) y así crear una envoltura o cobertura energética (walthay) que nos proteja6.
  • LLOQE: Camino de la izquierda. Proviene de las enseñanzas de Don Melchor Deza. Proporciona técnicas que operan en el interior del cuerpo físico de la persona para permitir su desarrollo interno.

El Chumpi Inca forma parte del chaupi o camino del centro. Sus practicantes reciben el nombre de chumpi ñustas (mujeres) o chumpi paq’os (hombres).

Chumpi paq’o Alejandro Apasa y chumpi ñusta Santosa Quispe durante la iniciación del autor de este artículo.

Las herramientas del chumpi paq’o/ñusta

El principal instrumento utilizado por el curandero para llevar a cabo su labor de sanación y activación energética es la misha o mesa. Esta consiste en:

  • un conjunto de chumpi khuyas o piedras energéticas para el trabajo con los ñawis y chumpis. Cada chumpi y ñawi tiene asignada su khuya, las cuales difieren en su forma (por ejemplo, en el número de lados) o en los dibujos que tienen grabados. El número total de chumpi khuyas suele ser de cinco o siete. El material ideal para su tallado es hiuaya (hematita roja o negra), también llamada meteorito, mineral de gran dureza que posee propiedades como las del cristal y magnéticas a la vez. También se las puede encontrar de marmolina, por resultar más fáciles de trabajar. Las chumpi khuyas son utilizadas para abrir los ñawis (ñawi kichay), extraerles el hucha (energía densa) y cerrarlos; y para tejer los chumpis (chumpi away), fortaleciendo las fisuras de nuestro cuerpo energético (poq’po) y creando una envoltura energética (walthay) que nos proteja.

Juego de Chumpi Kuyas

  • como segundo elemento, tenemos un conjunto de khuyas o piedras energéticas que complementan a las anteriores. En este caso, no es tan importante el mineral del que estén fabricadas, sino su vinculación energética o vibración asociada. Pueden estar vinculadas a nuestro maestro y a su linaje, a un avatar (Jesús), santo (Señor de Huanca), deidad (Taiti Inti o Padre Sol), apu (Pachatusang), ñusta (Mama Simona), huaca o lugar sagrado, elemento (el agua), entre otros muchos. Suele acudirse a ellas para sanar problemas concretos o genéricos, pero sin necesidad de tener cada una un ñawi asignado.
  • seguidamente, la misha o mesa. Esta se compone de otros objetos a los que el chumpi paq’o/ñusta otorga especial relevancia, como figuritas que representan distintos ídolos, agua perfumada, hojas de coca, un péndulo para identificar los ñawis con problemas, etc.
  • finalmente tenemos la tela, llamada mastana, que envuelve todos los objetos, y un lazo decorado, llamado huacana, utilizado para atar el bulto. Constituye el fardo medicinal también presente en muchas otras tradiciones espirituales del continente americano.

La mesa constituye el altar del paq’o o ñusta andina. Cuando ellos sacan su mesa y la extienden para ordenar los objetos que han quedado amontonados, lo que están haciendo es poner orden al ámbito físico y energético a la vez. Dicho acto es descrito mediante el verbo quechua mastay. El acto físico de ordenar resulta evidente si tenemos en cuenta que se están reorganizando de una forma más o menos preestablecida diversas reliquias que habían quedado amontonadas. Sin embargo, como cada objeto tiene una naturaleza física y energética a la vez, también se está procediendo a poner orden en dicha segunda dimensión. Es la energía que el chamán/sacerdote les ha conferido al transformarlos en objetos de devoción.

La ubicación correcta de cada objeto vendrá dada por el linaje al que el paq’o/ñusta pertenezca, o se hará según la intuición y percepción del momento. En todos los casos, su ubicación tiene una repercusión energética directa, pues la mesa intenta ser una representación del Kawsay Pacha, de la dimensión energética que nos rodea. Como tal, las khuyas, o piedras energéticas, adquieren el poder de las huacas (lugares sagrados), de los Apus y Ñustas (espíritus masculinos y femeninos de las montañas), del maestro que nos las dio, de la Pachamama (Madre Tierra) que las llevó en su vientre, de los elementos con sus siete direcciones sagradas y, en última instancia, de la Divinidad, que en el mundo andino es representada de manera paritaria.

Pero los objetos que constituyen la mesa no solo poseen el poder innato que resulta de la forma en que fueron encontrados u obtenidos. También acumulan el poder que les confiere el sacerdote. Una forma de transferirles poder es utilizando dichos objetos para exteriorizar aquellos aspectos de nosotros mismos que deseamos cambiar. Son lo que en yoga se llaman samskaras, impresiones mentales de nuestras acciones pasadas que nos llevan a continuar repitiendo esos mismos actos, hasta transformarlos en hábitos. El objeto se transforma así en una expresión de nuestro alter-ego, haciendo posible que la fuerza ejercida por aquel aspecto, que quedaba oculto, se haga visible. Mediante un acto tan sencillo, toda la fuerza que desde el subconsciente gobernaba nuestra vida, ahora es utilizada para conferir energía al objeto. A medida que estas reliquias acumulan energía, la mesa se transmuta, hecho que permite al curandero utilizarla para sanar a los otros.

La ciencia de la espiritualidad propone cuatro técnicas para deshacerse de los samskaras:

  • la plegaria,
  • la meditación,
  • el servicio desinteresado y
  • el trabajo energético.

El curandismo utiliza mayoritariamente los dos últimos. Así, el maestro andino transmuta y canaliza la energía acumulada por su mesa para sanar a los otros, mientras que mediante el servicio desinteresado se sana a sí mismo. Ello equivale a decir: sanarse a uno mismo para, con la energía manifestada en el proceso, sanar a los otros (trabajo energético). O lo que es lo mismo: sanar a los otros para, como resultado de sanarlos a ellos, y por la ley de la reciprocidad (ayni), sanarse a uno mismo (servicio desinteresado). Estos son los dos caminos del chamán sacerdote, los cuales discurren de forma paralela y se complementan.

Notas

  1. Una waka es el punto de intersección de dos o más seques, de la misma forma que un chakra es el punto de intersección de dos o más nadis
  2. A dicha relación la Ciencia aún no le ha dado nombre, mientras que, por otro, lado busca «la quinta fuerza fundamental de la naturaleza», aquella que espera agrupe a las otras cuatro”
  3. Las coincidencias se dan:

    1. En los colores asignados a los chakras. Debe puntualizase que cuando no coincide el color, se debe a que asignar color a un chakra es como asignarlo a un caleidoscopio. Podemos decir que suele predominar un color, pero no afirmar que el chakra posee un color determinado.
    2. También coincide en la interpretación de los chakras como órganos del cuerpo energético responsables de canalizar energía cósmica y variar su frecuencia vibratoria (por ejemplo, transmutar hucha en sami),
    3. Y, finalmente, en no incluir al centro energético del sacro (swadistana) como chakra mayor. En concreto C. W. Leadbeater dice «Según nuestro punto de vista, el despertar de dicho centro (swadistana) resultaría en una gran desgracia, puesto que podría entrañar serios peligros. En el sistema Egipcio de desarrollo se tomaban muchas precauciones para prevenir dicho despertar»”

  4. Las principales diferencias entre las diversas tradiciones son:
    1. Distinta asignación de elementos. La asignación de elementos a los chakras responde a una valoración subjetiva. Por ello, no debe sorprender que no coincida. Sin embargo, ambas tradiciones sí les asignan los mismos cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y espacio-tiempo.
    2. El Chumpi Inca no considera como ñawi al chakra de la corona (sahasrara), aunque sabe que por la corona se absorbe sami (energía vital refinada). En cambio, sí considera como ñawis los dos ojos físicos. Al ojo izquierdo lo llama Lloque Ñawi y se asocia con lo femenino. Al ojo derecho lo llama Phaña Ñawi, vinculado a lo masculino. Ambos desarrollan el principio de complementariedad. De forma parecida, en el tantrismo, dicha complementariedad nos viene definida por ida y pingala, los dos canales de energía que, partiendo del chakra de la raíz (muladhara), ascienden enroscados por ambos lados de la espina dorsal, hasta unirse de nuevo en el chakra del tercer ojo. Ida representa el principio lunar, femenino, mental, y se une al chakra del tercer ojo por el lado izquierdo (Lloque Ñawi). Pingala representa el principio solar, masculino, vital, y lo hace por el lado derecho (Phaña Ñawi). Cuando ambos están en perfecto equilibrio, la energía del kundalini shakti asciende por sushumna (canal energético central), hasta alcanzar el tercer ojo (agna), momento en el que lo abre para permitirnos trascender la dualidad. En el Chumpi Inca, aquel que abre su tercer ojo se convierte en qawaq o vidente de energía vital.

  5. Para la elaboración del presente apartado se han utilizado como principal fuente los conceptos registrados por el antropólogo Juan Núñez del Prado
  6. Como hemos visto, los ñawis equivalen a los chakras, y los chumpis son cintas energéticas que, formando parte de nuestro cuerpo energético (poq’po), envuelven horizontalmente el cuerpo físico a la altura de cada ñawi
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Marc Torra
Marc_amb_dues_papallones

Marc procede de la comunidad de Urus (que en lengua indoeuropea significa “lugar del que emana el agua”) ubicada en los Pirineos, tierra de cátaros. Una vez licenciado, se fue al extranjero. Ello sucedía en 1995 y desde entonces ha vivido y trabajado un poco en cada continente.

A medida que vivía en otros países, Marc empezó a relacionarse con culturas y formas de pensar distintas, especialmente con aquéllos a los que él llama «gente de tierra». De ellos aprendió una forma diferente de razonar y también descubrió que el futuro del planeta depende de nuestra habilidad para aprender lo que tales culturas pueden aportar.

Como autor, escribe sobre espiritualidad y nuevas tendencias, géneros que cultiva y entremezcla haciendo uso de la narrativa y del ensayo. Diplomado por la tradición Satyananda Yoga, intenta comprender y experimentar por sí mismo, para así crear puentes de unión entre las distintas culturas, las distintas tradiciones espirituales del Mundo, así como un puente hacia el futuro.